domingo, 8 de abril de 2012

LA TORRE DE BABEL


"1Tenía entonces toda la tierra una misma lengua y unas mismas palabras. 2Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí. 3Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla. 4Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra. 5Y descendió Iaveh para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres. 6Y dijo Iaveh: He aquí el pueblo es uno, y todos estos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. 7Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero. 8Así los esparció Iaveh desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. 9Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Iaveh el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra." (Génesis 11:1-9)


Este texto evoca recuerdos de infancia, cuando en el colegio al que asistía, una monjita daba lo que se llamaba clases de "religión", recuerdo que mientras explicaba el relato de la Torre de Babel, mi imaginación hacía que viera una gran torre que no tenía fin, que se alzaba más allá de la nubes y mi imaginación hacía que llegara hasta Dios mismo, al que imaginaba, como no, como un hombre con una gran barba blanca y vestido con una túnica blanca... ¡recuerdos infantiles! Sí, recuerdos infantiles que hoy en día me hacen ver lo necesarias que fueron esas clases-charlas, para que más tarde yo pudiera comprender la verdadera esencia de las mismas.

La Kabaláh nos enseña que la Torá (Biblia) tiene 70 niveles de interpretación, de profundización, aunque los resume en cuatro:

-Peshat: Es la interpretación literal del relato, que es lo que la monjita que nos enseñaba "historia sagrada" hacía, y este es un paso muy importante, que tardé muchos años en comprender.

-Remez: Es la alegoría que encierra el texto, pero que puede alucinarnos, desviarnos del verdadero sentido.


-Drash: Es darle sentido al texto, la interpretación profunda del mismo, pero que también puede hacer que perdamos la dirección auténtica del mismo.

-Sod: Es el secreto que encierra, lo verdadero y más profundo, más allá de lo aparente, lo que nos conecta con la verdad y realidad interna, es decir con nuestro Creador.

Las cuatro iniciales de estas cuatro palabras forman la palabra PARDÉS que se traduce por Paraíso. Por lo que podemos deducir que cuando leemos la Torá (Biblia), no solo hay que leerla literalmente, hay que profundizar en estos cuatro niveles y es de este modo que encontraremos las claves de retorno al "Paraíso".

Cada uno de los relatos que se encuentran en la Torá, contiene las claves de retorno al Paraíso, al Pardés, y hay que aprender a verlas, a reconocerlas en cada uno de sus textos. Pero también hay que tener en cuenta los peligros que todo ello encierra. En el Zohar, libro sagrado para la Kabaláh, se nos relata la historia de cuatro rabinos y maestros, considerados santos, la historia es la siguiente:

Cuatro maestros deciden hacer un viaje a los mundos superiores y entrar en el Paraíso, cada uno de ellos entra y cada uno de ellos como resultado del mismo, sale en condiciones diferentes.


"El primero entró, vio y se murió. No vuelve, se sorprende porque su interpretación fue literal, cuando vio no pudo soportar lo visto.
El segundo entró y volvió loco, porque lo que vio le hizo alucinar, no pudo comprender e interpretar correctamente, por lo que se volvió loco.
El tercero entró y perdió la fe, porque no fue capaz de darle un sentido a la experiencia, perdió la dirección, por lo que prefirió negar todo.
El cuarto, rabí Akiva, considerado un sabio y santo para la Tradición
, entró y salió iluminado, sabía lo que podría encontrar, porque era puro de corazón."

Rabí Akiva, poseía el conocimiento del Sod-Secreto. Estos cuatro sabios se asocian a su vez a los cuatro niveles de interpretación de la Torá. Solo uno de ellos es sabio, es verdadero, los otros tres o son unos ignorantes o son unos embusteros, por ello entraron vieron y se perdieron. Para entrar en el Pardés, o para entrar en el verdadero sentido de la Torá, primero hay que encontrar la Unidad dentro de uno mismo, es decir la "Pureza", lo impuro nos hace perdernos en lo múltiple.

La pureza nos lleva a la sabiduría y ésta nos proporciona la fuerza de preguntar, y la Kabaláh es una vía de apertura a través de las preguntas, del cuestionarse continuamente. Para el kabalista el camino es más importante que el fin, lo importante se encuentra en el camino.

Rabí de Breslow decía "no digas nunca cuál es el camino que conoces porque cada uno debe hacer el suyo". En el Zohar se relata "Hay un espejo que anuncia la muerte, es verse a uno mismo en el espejo, si somos capaces de vernos y somos capaces de preguntarnos ¿veo a la persona de ayer o a la de mañana? Debemos preguntarnos, porqué sino es como estar muerto, no tenemos futuro.


La Torá es como un espejo que nos permite vernos día a día. Esto es lo que nos proporciona cada uno de los relatos que contiene, la posibilidad de reconocernos, de vernos en cada uno de sus personajes.
Ahora podemos empezar a profundizar un poco en el relato de la Torre de Babel. Empezamos a comprender que no es un texto que nos explica algo que sucedió en tiempos remotos, no, la Torre de Babel es aquí y ahora, en mi, en la sociedad en la que vivo.

La Torre de Babel es una torre de falsas ilusiones, de falsas expectativas, el relato dice "hagámonos un nombre (seamos famosos) para no dispersarnos sobre la faz de la tierra..."

El tema aquí no es la corrupción y el robo como en el Diluvio, aquí el tema es la ambición y la ilusión de querer competir con Dios.

¿No es lo que está haciendo el ser humano hoy en día? Se ha olvidado de SER para solo HACER. La Torá nos enseña que ambos deben ir unidos, SER y HACER deben ser una sola cosa, dos caras de una moneda, pero el hombre-Adam tiene amnesia, Adam, la humanidad se ha olvidado una vez más de Ser para Hacer. De nuevo nos encontramos ante la construcción de una gran torre que nos haga como Dios. Pero esta torre se cae, lo estamos viendo día a día, todo aquello en lo que hemos basado lo que se llama "sociedad de bienestar" se está derrumbando. Una vez más HaShem dispersa al hombre-Adam, es más ni siquiera es necesario que EL haga nada, si es que podemos decir que HaShem hace, sino que es el mismo Adam-humanidad el que está haciendo que la torre de error, de soberbia, de ambición caiga, lo vimos como una premonición en el hecho desgraciado de la destrucción de las dos torres de New York ¿no fue una premonición de lo que más tarde sucedería?

Nuestra torre de Babel no puede seguir construyéndose, no podemos ir en contra de nuestra auténtica condición, que es la de Hijos de nuestro Creador, si, hemos de crear hemos de recobrar la verdadera "lengua", la verdadera "palabra" que unifica, y no seguir utilizando la de Babel, que significa dispersión. Hemos de revelar lo sagrado en nosotros que permanece oculto, hemos de encontrar la palabra sagrada de nos unifique con toda la humanidad y con la Madre-Naturaleza, porque de otro modo, sufriremos dispersión, sufriremos por el miedo, por la ilusión, el egoísmo que hace cada ser humano, construya su propia Torre de Babel, y eso hará que vivamos más y más fragmentados, es decir que caigamos más y más.

Todas las profecías, sean de la tradición que sean, nos están avisando que estamos al final de los tiempos, es decir, estamos en un momento en el que podemos salir de nuestra "Torre de Babel", de nuestra forma errónea de usar la Palabra, para poder entrar al Paraíso, para dejar de estar en el exilio. Babel es el símbolo de un mundo que llegó a su contra-dicción, por lo que Dios confundió las lenguas y los hombres tuvieron que dispersarse por el mundo.
Hoy, ahora, es el momento de volver a hablar un solo lenguaje, el del corazón, no importa el idioma en el que hablemos, lo que importante es la Palabra del corazón que unifica a todos aquellos que en su día fueron dispersados a causa de una lengua confusa, de un no entendimiento.

El filósofo Walter Benjamín nos propone; "la caída o el exilio es, justamente, la caída del lenguaje. Lenguaje que se separó de las cosas, es decir, de lo natural o real, sumergiéndose en el abismo de la abstracción y la significación, creando así el origen moderno del sin sentido".

Hoy cada uno de los seres humanos que formamos parte de esta sociedad, tenemos una gran responsabilidad, es cierto que caímos, es cierto que estamos en esa condición porque como en Babel, continuamos buscando la seguridad material, la subsistencia y nos olvidamos del auténtico propósito de la vida, la sociedad, el ser humano, busca tener un estilo de vida maravilloso, pero no desea saber su auténtico sentido.

Los problemas que nos aquejan son los mismos que en el relato bíblico de la Torre de Babel, dentro de cada uno de nosotros tenemos la posibilidad de reconocer dos fuerzas, una que nos llama a la dualidad y al crecimiento y otra que nos llama al "retorno" de la Unidad, ambas son necesarias para poder existir, ahora bien la Torre de Babel, representa el crecimiento desmedido, al progreso autómata, al materialismo ansioso, todo ello marcado por el miedo a perder todo aquello que tenemos, y nos olvidamos del ser, del verdadero propósito de la vida que es Ser y retornar a la Fuente de Vida.

El momento de salir de la torre es hoy, es ahora, todo a nuestro alrededor no lo está indicando, todas las profecías, todas las tradiciones, todas las enseñanzas nos hablan del final de los tiempos. No se habla de catástrofes, sino de renacimiento, no se habla de muerte, sino de Vida. Todo esto está en nuestras manos, cada uno de nosotros debe derribar su Torre de Babel y abrir las puertas de par en par, sin miedo, para que la luz pueda iluminar nuestras interioridades, para que donde antes había sombras lo que se manifieste sea luz, y solo hace falta un firme, auténtico, sincero y fuerte propósito de que así sea, solo así este planeta nuestro y todos los seres que vivimos en el podremos dar el salto, asentar una nueva conciencia en el corazón del ser humano, sin necesidad de grandes catástrofes, en las que personalmente no creo.

Que HaShem nos ayude a todos los seres de buena voluntad, para que esta buena voluntad se convierta en un ¡HACER EL BIEN YA! Sin demora, sin dogmatismos que separan, sino con un corazón sincero y lleno de amor.

MariCarmen-Rajel Blasco

Barcelona Junio de 2009



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